18 ago. 2012

Sobre guías, perfiles y otras cosas

Aunque el Camino está bien señalizado en todo momento, las guías resultan bastante útiles para saber lo que nos queda y planificar nuestros esfuerzos en consecuencia.

Ya estoy de vuelta en casa.

La última noche en Santiago fue un poco estresante. Sólo me planteé la cuestión del retorno a Madrid una vez recogí la Compostela y me despedí de Iván y de su familia.

Como ya conocía Santiago de Caminos anteriores, y además iba solo, contaba con comprar un poco de papel film para envolver la bici y sacar un billete nocturno de vuelta. No llevaba el billete cerrado porque, como ya he comentado en entradas anteriores, no tenía ni idea de cuántos días iba a tardar en recorrer el Camino desde Roncesvalles.

Sin embargo, para cuando quise hacer las gestiones eran ya las ocho de la noche y ya no quedaban billetes de tren ni de autobús.

Tal como estaba Santiago de peregrinos, tenía miedo de no encontrar alojamiento barato, sobre todo por el tema de la bici. Por fortuna, encontré una pensión enfrente de la estación de autobuses en la que me dejaron subir la bici a la habitación para envolverla. No recuerdo el nombre, pero sí que está en la avenida de Lugo y que tiene un pequeño bar en la planta baja.

Por si alguien tiene curiosidad, para empaquetar la bici necesité tres rollos de 30 metros y otro más de cinta de carrocero para repasar las zonas más "punzantes" (pedales, etc). También diré que resultó ser en vano, porque junto con mi bici entraron en el maletero del Alsa otras dos a las que sólo les habían quitado la rueda delantera.


En fin. El propósito de esta entrada es hacer algún comentario sobre las guías que he utilizado para el Camino. He esperado al final porque quería hablar con conocimiento de causa.

Cada noche, en el albergue, he dedicado un rato a planificar la etapa del día siguiente.

En todo momento he ido por sensaciones, estableciendo dos o tres destinos posibles para cada día. Dada mi falta de experiencia en travesías largas, me ha parecido que era una forma de no "meterme presión" a mi mismo.

Al final han salido ocho etapas como podían haber salido siete o quince. De hecho, mi estimación inicial era haber cubierto la distancia de Roncesvalles a Santiago en once o doce jornadas.

Mi credencial del peregrino


Sea como fuere, las guías constituyen una ayuda inestimable a la hora de planificar las etapas. Yo me he llevado dos:

- El Camino de Santiago en mountain bike (Juanjo Alonso): Es posiblemente la guía más utilizada por los bicigrinos. Siguiéndola al pie de la letra completaremos el Camino en once etapas desde Roncesvalles hasta Santiago. Contiene información sobre albergues y conjuntos monumentales, además de las percepciones personales del autor. Nos ayudará a escoger adecuadamente cuando el Camino nos presente distintas variantes. Una ventaja muy importante de esta guía es que es de las pocas que están pensadas especialmente para ciclistas, con todo lo que ello conlleva. Por el contrario, los mapas y perfiles son relativamente poco detallados y contiene algún error en las distancias (dice, por ejemplo, que la etapa entre Burgos y Carrión tiene 98km cuando en realidad anda por los 82). El formato es un poco incómodo, puesto que resulta demasiado grande para llevarla a cuestas sin estropearla.

- Camino de Santiago (Guía Michelín): Por tamaño y diseño es extremadamente práctica. Cada etapa ocupa una hoja, donde tenemos el perfil por una cara y un detallado mapa de carreteras y caminos por la otra. Cabe perfectamente en un portamapas de manillar, por lo que podremos consultarlo en marcha dándole la vuelta a voluntad dependiendo de la cara que queramos consultar. Está pensada para caminantes, puesto que las etapas que propone son de unos 20-25km diarios. Por tanto, deberemos decidir cuántas etapas queremos completar cada día (en mi caso, casi siempre entre tres y cinco). Incluye un listado de los servicios que encontraremos en cada población y las distancias son bastante exactas. En su debe hay que decir que algunos perfiles son poco fiables, por lo que no hay que creérselos demasiado. En particular, tiende a ignorar muchos de los repechos cortos (y duros) que encontraremos en nuestro camino.

En conjunto, ambas guías se complementan bastante bien. A pesar de sus pequeños defectos y de mi paranoia con el peso no me arrepiento de haber llevado ninguna de las dos.

Sin embargo, el tema de los perfiles sí me parece un error de bulto. Los que he incluido al principio de cada entrada, sin ser perfectos, son bastante más orientativos que los que encontramos en cualquiera de estas publicaciones.


Hay que tener mucho cuidado con los perfiles de las etapas que nos proporcionan la mayoría de las guías, puesto que nos llevaremos sorpresas desagradables si nos fiamos demasiado de ellos. La razón es que, por motivos de diseño gráfico, tienden a sobresimplificar la orografía del recorrido.


Para los que no queráis compraros las guías existen otras opciones. Al que tenga GPS le recomiendo que se baje los tracks del Camino de cualquier web (con esos vas en moto, aunque son menos prácticos para consultarlos por las noches). Si no tienes GPS, es recomendable llevar unos perfiles fiables impresos.